“Me sacaron a mis hijos por atreverme a denunciar a la madre por maltratarlos y golpearlos, y por denunciar a la jueza Gladys Pellegrini por encubrimiento”

Denuncian una “justicia inquisitoria” en temas de familia que ataca a los padres

Esperan un pronunciamiento de la Corte Suprema en una de las causas por la actuación de funcionarios judiciales

Esta semana se cumplieron dos años que no puede ver a sus hijos. Para Raul Markovic no serán unas Felices Fiestas, pero aún en medio de una compleja situación personal y judicial, avanza en el reclamo de “una reforma judicial” para que “no nos sigan sacando a nuestros hijos”, según denuncia  en su doble  condición de padre y letrado.

“En los tribunales de familia no solo no hay cupo femenino y masculino sino que  hay exclusividad femenina en todos los cargos claves: juezas, secretarias peritos- apunta- El resultado es una justicia inquisitoria, anti niños y anti hombres”, manifiesta.

Cita como referencia que en su caso: “me sacaron a mis hijos por atreverme a denunciar a la madre por maltratarlos y golpearlos, y por denunciar a la jueza Gladys Pellegrini y a la Asesora de Menores Maria E. Roitman del TFam, Nº 2 de Morón (actual JFam Nº4) por encubrirla y por cohecho”, precisa un escrito.

El hecho dio lugar a una sucesión de causas en las que se investigan abusos de la madre y de una de sus hemanas y la actuación de los jueces y funcionarios judiciales; pero en ninguna al padre. Ahora, se espera un pronunciamiento de la Corte Suprema en una de las causas que se denunció a miembros de la Justicia.

“Como revancha por denunciarlas, me sacaron a mis hijos (vivian 4 dias y un domingo por medio conmigo desde que la madre abandonó el hogar) y se los entregaron a la madre maltratadora -agrega- No obstante estar acreditado en autos que se ocultó el real diagnostico de la madre (reconoció haber defraudado a la justicia con falsos in­formes de la psicologa perito Lombardi cuando en realidad admitió en febrero de 2015, estar diagnosticada de TLP- Transtorno Limite de Personalidad- borderline, lo que la torna peligrosa para sí y para terceros”.

El disparador de la historia sobre la que Markovic trata de echar luz comenzó hace cuatro años, cuando “la madre hizo abandono del hogar. Luego y como al visitarla los niños, les pegaba, el 22/04/12, tras una denuncia de violencia de Ivan (11 años)  contra la madre, se llego a un acuerdo en audiencia, por el que se me atribuyó el hogar conyugal, en el que yo seguía viviendo y la tenencia de nuestros hijos 4 días por semana, un domingo por medio y a la madre, visitas 2 días y un domingo por medio, por el cual la madre se comprometía a no ejercer mas violencia sobre los niños, pero  les siguió pegando, maltratando e insultando”.

Adjunta Markovic: “En lugar de tomar medidas para hacer cesar los malos tratos contra los menores, la jueza Pellegrini, las tomo  en contra de los denunciantes, el suscripto padre de los niños y mi hijo Iván (en la actualidad de 15 años), entregando a los niños a la madre maltratadora con exclusividad, prohibiendo el contacto paterno, estableciéndome una restricción perimetral  con mi ex mujer y mis hijos, por solo denunciarla y denunciar a la justicia por negligencia y encubrimiento”, concluye Markovic tras una voluminosa documentación.


Un polémico documental que hizo foco en el conflicto

Cuestionado y conflictivo, Borrando a papá es un documental producido por Gabriel Balanovsky que no llegó a estrenarse oficialmente por reparos presentados por el Instituto Nacional de Artes Audiovisuales(Incaa), que originalmente había subsidiado su realización.

Puntualmente, la película relata las historias de seis padres separados de sus hijos después de haber pasado por procesos de divorcios conflictivos y sus dificultades para mantener el vínculo con sus hijos. El filme contiene material crítico respecto del funcionamiento de los órganos judiciales y alega una desigualdad de trato en perjuicio del varón de la pareja en situación de conflicto.

Cuando su estreno fue postergado por el organismo cinematográfico considerando que faltaban algunos trámites, sus realizadores denunciaron
un acto de censura debido a presiones de sectores que veían afectados intereses en la compleja trama.

Varias ONG’s salieron al cruce de las denuncias y algunos de los profesionales que brindaron testimonio en el documental alegaron que habían sido manipulados.

La Asociación de Documentalistas Argentinos expulsó a Balanovsky. La película sólo pudo verse en la web.

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