La justicia de Morón avala el uso de falsas denuncias para romper vínculos entre padres e hijos

Gabriel Benítez cuenta: “Me separé el 21 de abril de 2012 de una mujer sumamente violenta y manipuladora.”

Gabriel nunca se había separado de su hijo, así que cada día envió un mensaje para acordar cuándo podía visitarlo. La única respuesta que obtuvo llegó seis días después: una falsa denuncia de violencia de género, formulada ante un  juzgado de Familia de La Matanza. Prosigue Gabriel: “La denunciante destaca ante las psicólogas y ante el mismo juez la MUY BUENA RELACIÓN ENTRE HIJO Y PADRE. Ante ello el Juez de Familia, el Dr. Daniel Eduardo Benitez Laborde, en su resolución dice Hacer saber a las partes que el perímetro dictado no podrá servir de obstáculo bajo NINGÚN concepto al régimen de comunicación del demandado con su hijo, disponer de todos los medios para garantizar EL CONTACTO FLUIDO CON NICOLÁS Y SU PADRE”.

 

Luego, por motivos pocos claros, los expedientes son mudados al departamento judicial de Morón.
A las juezas Gladys Noemí Pellegrini, María Florencia Miceli y María Laura Alvares (todas conocidas por ser apañadoras de obstructores de vínculos familiares) no les importó lo aconsejado por el juez de La Matanza. Ni obstruir la relación padre e hijo, ni los daños psicológicos que le causa a un niño la ausencia abrupta de un padre en un divorcio conflictivo.

Gabriel resalta “la ineptitud y la parcialidad del asesor de incapaces Daniel Zaccoro quien me ha amenazado (tengo las amenazas grabadas en HD).” Y agrega un dato no menor “Las juezas y sus secretarias me han pedido coimas en forma de donación voluntaria por cada sesión a realizar con la Fundación Salud Activa a razón de $150 por sesión”, recomendándole decenas de visitas a él, a sus padres, al niño, etc. “si es que quiere ver a su hijo”. Gabriel deja en claro, también, que hace 5 años que deposita mensualmente la cuota alimentaria en la cuenta judicial del Banco Provincia sin faltar (aun así erróneamente han procedido a embargar las pensiones de sus padres ancianos en una ocasión).

 

Concluye “LLEVO 5 AÑOS SIN VER NI ESCUCHAR A MI HIJO, ¿de qué justicia me hablan?, la madre le miente al hijo diciendo que yo no lo quiero ver porque estoy enojado con ella, esto con el beneplácito de las psicólogas y psiquiatra del juzgado de familia de Morón, consta en el expediente, como así también, consta en la narración del informe psicológico que realizaron los peritos del juzgado, donde la madre deja en claro que realizó una falsa denuncia que desencadenó en estos cinco años de ultrajar el derecho fundamental que tiene mi hijo a disfrutar su niñez con un padre que lo ama. Nadie puede explicar: si al día de hoy no poseo impedimento técnico, legal, y o judicial para ver y escuchar a mi hijo, ¿porqué la justicia no actúa?

 

 

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